El Despojado abre y cierra un Domingo de Ramos para el recuerdo en Cádiz
A las dos de la tarde, el deseo se hace realidad y la imagen sale al exterior acompañada por los sones del himno nacional que interpreta la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Humi
06-04-2009 10:13 Francisco Márquez
No tenía más de un año, pero tiene más suerte que nadie. Más que nada por algún día se lo podrá contar a sus descendientes y, seguramente, vivirá algo parecido a lo de ayer, porque su juventud se lo permite. Su padre lo lleva en brazos y no llora, más bien sonríe porque quiere compartir su felicidad. El mío, yo, Rafael Corbacho, Juan Manzorro y otros muchos de los que estábamos allí seguramente podremos contarlo pero no volver a sentirlo. El bebe viste túnica blanca, el mejor icono de juventud, limpieza y pureza. A su Cristo un buen día le despojaron de las suyas sagradas y así se recoge en los evangelios. Esa es la única realidad y su única iconografía por mucho que algunos hayan podido escribir después.
A un grupo de osados se les ocurrió hace tiempo representar ese misterio bíblico y buscarle un enclave privilegiado en extramuros. Privilegiado porque si hay una comunidad arraigada y con profundas convicciones religiosas es la salesiana. Y allá se metió el padre José Antonio Perdigones y Luis Rivero, que se supieron rodear de un grupo de gente tan comprometida por la causa como ellos. La curia superior, por cierto ausente ayer, le dio su beneplácito y desde el 15 de mayo de 2007 presume de ser una hermandad de penitencia. Y desde el 14 de diciembre de 2008 de tener una imagen bendecida, muy salesiana, y no es un tópico. Y desde el 5 de abril de 2009 de formar parte de la pequeña gran historia de la Semana Santa de Cádiz, donde ha quedado demostrado que hay huecos libres. Media hora antes del inicio de la estación de penitencia de la hermandad de Jesús del Amor Despojado el interior del pabellón del colegio Salesianos es un hervidero de emociones difíciles de describir. Una nutrida representación de la corporación municipal con la alcaldesa al frente se acerca a contemplar la talla de Francisco Romero. Junto a Martínez, no quieren perderse el imperecedero momento José Macías, Evelio Ingunza, Ana Mestre, Juan Antonio Guerrero o Jesús Tey, entre otros. Se hace el silencio y el director espiritual Juan Carlos Pérez Godoy se dirige a los hermanos para recordarle el sentido de la estación penitencial y hacerles ver que «el recorrido hasta la Catedral no es algo individual y que todos van juntos como hermandad».
Poco a poco, la nutrida cuadrilla que debía acometer un recorrido de casi doce horas comienza a tomar posiciones alrededor del paso. Es el momento más esperado. El sacerdote, José Antonio Perdigones, hermano número uno de la corporación, ordena la primera levantá, mientras los penitentes avanzan hacia el patio del colegio de Salesianos, entre ellos el que fuera hermano mayor de la Sanidad, Kiko Zamora. A las dos de la tarde, el deseo se hace realidad y la imagen sale al exterior acompañada por los sones del himno nacional que interpreta la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Humildad de Sevilla.
Lo que ocurrió a partir de entonces ya habrá que preguntárselo al pueblo de Cádiz que fue quien le siguió, arropó, y piropeó, aunque hay detalles que merecen destacarse. Las primeras saetas para una imagen tan novel se oyeron en la Avenida de María Auxiliadora, donde el calor reinante provocó tres desmayos y la intervención de la Cruz Roja. En la puerta lateral de la iglesia de San José, el rezo cantado volvió a convertirse en protagonista, mientras desde un balcón la pregonera de la Semana Santa 2009, Francisca Durán no quería perderse el momento.
Con puntualidad sobre el horario previsto la cruz de guía llegaba a la Catedral a las cinco de la tarde donde una multitud aguardaba expectante. El imaginero Romero Zafra no se perdió un detalle de la procesión. En la iglesia de Santiago, Piedad la recibió con los dos pasos vueltos hacia la puerta y le entregó un cuadro conmemorativo. Especialmente emotiva fue la entrada en Candelaria. Conforme a la hora prevista llegaba a Salesianos, poco después de la una de la madrugada. Hasta el año que viene.