
El cielo puede esperar, aunque no el deseo de ver cómo Cristo desciende a la tierra y camina por ella cubierto de gloria y derramando complicidad por su pesar en cada paso. Desde primera hora de la mañana las nubes amenazaron con volcar sobre las calles isleñas la desilusión de no permitir el milagro de un encuentro íntimo con Cristo. Finalmente las precipitaciones cumplieron su voluntad y obligaron a las hermandades a tomar la triste decisión de no salir a la calle.
Jesús del Gran Poder no pudo cruzar el puente que lleva su nombre para alcanzar la orilla de la inmortalidad del amor que sienten por él sus fieles y la Vera Cruz tampoco pudo caminar, como un vecino mas, por el barrio del Cristo. Servitas, por su parte, se vio a forzada a aplazar hasta la Semana Santa de 2009 su austero recorrido procesional.
Gran Poder
La primera cofradía llamada a abrir el Miércoles Santo isleño fue la Venerable Hermandad del Santísimo Sacramento y Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y María Santísima del Amor, más conocida como el Gran Poder. Fundada en 1977, sigue ostentando, año tras año, el honor de ser la cofradía isleña que mayor número de horas, alrededor de diez, invierte en completar su recorrido. Pero no pudo ser y los dos pasos de la hermandad y los más de 400 penitentes que integran el cortejo no pudieron salir de la parroquia de la Sagrada Familia. La desilusión podía leerse en sus rostros.
Vera Cruz
La Venerable Hermandad del Santísimo Cristo de La Vera Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor, conocida como la Vera Cruz tampoco pudo ofrecer a los isleños su buen hacer cofrade. El único paso de la cofradía, escoltado por más de 180 penitentes, no consiguió abandonar la parroquia del Santísimo Cristo de la Vera Cruz para lucir sus estrenos, que incluían la restauración de la capilla de la Virgen, un nuevo repostero y una nueva parihuela. El hermano mayor de la cofradía, Enrique Garcés Quijano, aseguró ayer que la tristeza del último Miércoles Santo animará a los penitentes a afrontar con mayor ilusión su próxima salida.
Servitas
La Iglesia Mayor Parroquial de San Pedro y San Pablo tampoco se abrió para ver salir a la Orden Seglar de los Siervos de María, que el próximo año cumplirá su 250 aniversario fundacional. El Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de Alfonso Berraquero, se quedó en su templo, acompañado por la pena de sus fieles, que el próximo año esperan citarse con él en las calles de la ciudad.