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Con la vista anclada desde muy temprano en lo más alto, la esperanza de los cofrades no hizo más que nublarse desde primeras horas de la mañana de un Jueves Santo llamado a derrochar, de manera torrencial, esplendor y gloria por los cuatro costados. Estaba muy presente la desilusión vivida el miércoles, una jornada en que las hermandades, deseosas de mecer su devoción por la ciudad sintieron la impotencia de no poder inundar las calles con su sentir religioso. Finalmente, el cielo volvió a esparcir la pena sobre las isleñas calles, que imploraban ver procesionar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
La incertidumbre se hizo presa de los templos y el eco de los tambores y cornetas no retumbó por un barrio tan señero como el de La Casería, envuelto en dolor y rabia por no poder ver al Perdón perderse entre sus calles para pasear su pena.
En el barrio de La Pastora, el nerviosismo vino a instalarse como un vecino más. Después de varias cavilaciones, La Misericordia decidió, en un arrebato de valentía y aprovechando un descanso de la lluvia, desafiar a los cielos para echarse poderosa a la calle. Dicha determinación también fue tomada por los hermanos del Silencio.
El Perdón
La historia volvió a repetirse y la Hermandad y Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo del Perdón y Nuestra Señora de La Paz, El Perdón, no pudo inaugurar el Jueves Santo isleño. El único paso de la cofradía, fundada en 1953, tuvo que quedarse en la parroquia de la Inmaculada Concepción, escoltado por más de 300 hermanos. El paso del Cristo presentaba este año dos importantes estrenos. El primero de estos estrenos comprendía la finalización de la última fase del dorado del paso del Cristo, mientras que el segundo incluía la inauguración de seis puntos de luz en dicho paso, cuatro candelabros de esquina y dos centrales, que han sido elaborados por el artista hispalense Manuel Calvo.
El hermano mayor del Perdón, Manuel Jesús Satorres de León, confiaba en que, al contrario que la última Semana Santa, la lluvia no desluciera la salida de la cofradía. El pasado año, le hermandad se vio obligada a refugiarse en la Iglesia del Cristo a mitad del recorrido y el Jesús crucificado de Antonio Bey Olvera no pudo regresar a su templo hasta el Domingo de Resurrección.
Misericordia
Tras la decepción del Perdon llegó el turno de la Real y Venerable Hermandad Sacramental, Fervorosa y Devota Cofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia, María Santísima de la Piedad y Santa Mujer Verónica, conocida como La Misericordia. La hermandad también tuvo que enfrentarse a la lluvia el pasado año y sus costaleros tuvieron que apresurar sus pasos para alcanzar La Pastora sin poner fin a su recorrido. Los dos pasos de esta cofradía, cuyo origen se remonta a 1954, abandonaron la parroquia de la Divina Pastora a las 19.00 horas para regresar a la misma a las 01.00 horas. Los más de 220 penitentes que formaban la comitiva procesional derrocharon arte cofrade por enclaves como Santa Rosalía, Marconi, Santo Domingo, Colón, Rosario o la plaza de la Iglesia.
La cofradía, que conmemoró el pasado año su cincuentenario fundacional, celebraba esta Semana Grande los 50 años de su primera salida procesional. El hermano mayor de Misericordia, Joaquín Braojos Ruiz, indicó que entre los estrenos para esta Semana Santa se encontraban el sobretecho del paso de palio, obra de Jesús Vidal; la restauración de las imágenes secundarias, a cargo del reconocido artesano Alfonso Barraquero; la confección de nuevos ropajes para estas imágenes y un nuevo guión para el grupo joven de la cofradía.
El Silencio
A diferencia del pasado año en que no pudo procesionar, el reloj marcaba las 22.00 horas en la Iglesia Vaticana y Castrense de San Francisco de Asís cuando hizo su aparición la Real y Venerable Hermandad de Penitencia y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de la Esperanza, popularizada como El Silencio. La cofradía volvió a dejar constancia de su marcada promesa de oración y de su carácter de luto. De esta forma, las luces de varias calles isleñas se fueron apagando con el paso de los dos pasos de la hermandad. Los más de 300 penitentes de la cofradía volvieron a su templo a las 22.00 horas.
El hermano mayor del Silencio, Juan Pérez Bey, explicó anoche que entre los estrenos de la hermandad se encontraban 25 túnicas para penitentes y un juego de pértigas, obra de Emilio Méndez.
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